Comunicacion, jerarquia y status entre perros y humanos.

Cesar Guzmán  

 

Para poder comprender a nuestros perros, debemos tener en cuenta su origen, pautas de comportamiento y evolución de sus antepasados hasta llegar a ser el animal que es hoy día.

La naturaleza ha dotado a todos los perros, sean de la raza que sean, de una serie de conductas que les son propias. Es decir, todos los perros descienden del lobo, (hoy día, la mayor parte de los autores y estudiosos del tema, están de acuerdo, pues ambas especies son casi iguales, coincidiendo sus secuencias de adn en un 99.8%)  y el periodo evolutivo hasta llegar a nuestros días es relativamente pequeño, por lo que hay una serie de conductas  y pautas de comportamiento naturales e innatas que permanecen aún inmutables en los cánidos y que tanto los profesionales como los propietarios hemos de saber interpretar y aprovechar para educarlos y/o  adiestrarlos.

El perro comunica su estado de animo, deseos, intenciones,necesidades… conjugando movimientos de las distintas partes de su cuerpo (Mirada, postura general del cuerpo, posición de la cola, boca, belfos y orejas, erizado del pelo,  emisión de distintos tonos de ladridos, gemidos, aullidos y gruñidos…)

Una de las cualidades más destacables de los cánidos es su gran capacidad de comunicación, no solo para comunicarse ellos, sino también para interpretar claramente expresiones, gestos, sonidos, cadenas de sucesos…etc  de quienes le rodean. Por ejemplo: Cuando nuestro perro oye el ruido de las llaves, unido al ajetreo rutinario de cuando vamos a salir, enseguida se alborota y se apunta a la salida; cuando lo miras con una sonrisa, se acerca alegremente para que lo acaricies; si te nota un rostro serio, permanece donde está apartando la mirada, se escabulle cuidadosamente, o se acerca comunicando sumisión para soltarte un lametón de ánimo…etc

Hay que saber aprovechar esta gran capacidad que tienen para interpretar correctamente nuestros gestos,  forma de actuar… para que un animal que ha nacido para vivir, comunicarse, desenvolverse ... entre individuos de su misma especie, aprenda a convivir sin problemas con los humanos. Para conseguir este objetivo sin fracasar hemos de dar una educación consecuente que tenga en cuenta sus formas de conducta originarias. El dueño que pretenda educar a su perro sin ejercer "autoridad" (¡¡ojo!! autoridad no es igual a maltrato), lo que en realidad está haciendo es renunciar a educarlo.

Hemos de tener en cuenta que el perro cuando vive en grupo, establece sus relaciones y se comunica con el resto de miembros de una forma u otra, en función de su status dentro de la manada. El individuo alfa, hace efectivos  sus derechos y tiene sus obligaciones, entre las que se encuentra ejercer de autoridad sobre el resto del grupo. Del mismo modo los individuos beta, ejercen sus derechos y obligaciones, se comportan y comunican de una forma distinta si se relacionan con individuos que se encuentran bajo ellos en el escalafón, que si lo hacen con el alfa o los que se encuentran en escalafones superiores.(así, podemos observar individuos beta, que cuando no está presente el alfa, ejercen ellos, se mueven con la cola alta, orejas erguidas, hacen marcas con la pata alzada…., en cambio cuando entra en escena el individuo alfa del grupo, bajan la cola y orejas, evitan la mirada directa a los ojos y hacen pipí agachándose, tal y como hacen las hembras.- En definitiva se comunican de manera distinta según el escalafón que ocupan y con que individuo se relacionan)

Cuando los perros se integran en un grupo humano, deben aceptar ser el último peldaño del escalafón y limitarse a competir entre  los individuos de su propia especie. A modo de ejemplo os voy a poner el mío,... siempre visto,  desde el punto de vista de mis perros: Yo soy el Superalfa de todo el grupo, aunque esto, a juicio de mi esposa creo que no está del todo definido, como más abajo vereis, tengo el handicup de la edad. Mi señora esposa la colocaremos un escalón pequeñito por debajo mía,  y a mis dos hijos para que no se peleen los colocaremos un peldaño más abajo pero en el mismo. En el siguiente peldaño hacia abajo, se encontraría  mi pastor alemán-checo “Moro” como alfa de la manada canina, luego nuestro cruce de Maltés “nuca” que a pesar de ser pequeñita es respetada por la otra hembra por cuestión de edad, que casi se la dobla. Y en último lugar nuestra perra de pastor alemán “Yerba” de carácter bastante sumisa.

 

Ejemplos de comportamiento: En condiciones normales si yo les pongo una ración de pienso para cada uno en el mismo lugar, y desaparezco de escena,  “moro” ejerciendo sus derechos de alfa, protege los tres comederos y come hasta saciarse, mientras que las subordinadas, esperan a que él termine para comer lo que a él le halla sobrado. En ésta misma situación, si yo, como  “Superalfa” permanezco presente, aún sin decir nada, ejerzo la autoridad que me ha sido concedida en el proceso de jerarquización. El resultado es que cada uno come de un comedero sin protestar.

  • Si algún extraño se acerca al recinto, Moro, como alfa canino va el primero a proteger el territorio, mientras que los demás miembros permanecen atentos,  por si el alfa cumpliendo con sus deberes, necesitara ayuda. (en los perros proteger el territorio es asunto de todos los miembros, a pesar de que por delante siempre va el más dominante). Si yo estoy presente, salgo a recibir al intruso, mientras puedo comprobar, que todos permanecen expectantes. En cierta ocasión vinieron unos repartidores de un centro comercial a traer varios paquetes grandes, y a uno de ellos lo note algo nervioso por la presencia de los perros, que no paraban de mirarme a mi y seguidamente a los repartidores,  como pidiendo explicaciones, instrucciones o permiso  para defender el territorio. Lo que sucedía es que cuando dejo pasar visitas que no conocen a los perros, mando a mis guardianes a “su sitio” para que no molesten; al no hacerlo en esta ocasión, el trajín de paquetes, el nerviosismo de los transportistas, que intentaban aparentar tranquilidad y la flagrante intrusión en nuestro territorio por dos auténticos extraños, a pesar de haber concedido yo permiso para ello, mis perros entendieron que no era una situación “normal”.   Desde entonces comprendí realmente la gran capacidad de comunicación de nuestro fiel amigo, hicieron tantas preguntas sólo con una mirada, que tengo la total certeza que hubiera bastado con una mirada aprobadora, para que se hubieran dispuesto a defender nuestro territorio con el mayor ímpetu posible.

 El perro no entiende que en una manada no haya jerarquía, en cierto modo la necesita, para saber como debe comunicarse con el resto de miembros del grupo, por lo que, si no la imponemos consciente o inconscientemente nosotros, él se sentirá moralmente él alfa  del grupo y actuará consecuentemente. Cuando digo consciente o inconscientemente, quiero decir que en algunos casos la jerarquía la establecen los dueños sabiendo y queriendo, en cambio en otros, generalmente cuando se trata de perros sumisos o de bajo carácter, aún sin saber o querer,  se establece una jerarquía correctamente de manera casual.

El grado de dominancia en el perro se puede establecer mediante el “grado de dominancia dial”, con el que obtendríamos un resultado relativo, pues es de un individuo respecto a otro,  o mediante el cálculo de la “tasa de dominancia” con el que obtendríamos un resultado más objetivo – el nivel de cada individuo respecto del grupo. Estudios realizados, desprenden que los factores que intervienen en que un perro  sea el más dominante o alfa de un grupo por orden de mayor a menor, son:

  1. El tamaño.
  2. La familiaridad con la zona
  3. La edad
  4. El sexo
  5. El nivel de testosterona (hormona masculina) en sangre.

De estos datos podemos deducir varias conclusiones:

  • - Ya que el tamaño es el principal factor que determina quien será el alfa, concluiremos que, en la gran mayoría de los casos serán los machos los individuos alfa, pues, el dimorfismo sexual juega casi siempre a su favor.
  • - Una hembra será el individuo alfa de la manada, si se dan las circunstancias de que,  lleve más tiempo que ninguno de los integrantes del grupo en el territorio y quizás también sea el individuo de mayor edad.
  • - En la gran mayoría de los casos, el  perro,  tenderá a ser más obediente y sumiso con el hombre que con la mujer.
  • - Todos los factores juegan en contra de los niños, por lo que habrá que poner especial atención;  pues, si unido a esto, tenemos en cuenta que los niños emiten cantidad de comunicaciones agnósticas, deberemos considerar que, perros de gran dominancia, mal jerarquizados, no improntados o socializados con niños…podrían licitar conductas agresivas.(especialmente los no socializados con niños durante la impronta)(no obstante,  cualquier perro equilibrado y bien socializado con niños,  no debe verlos como un competidor por status, ni malinterpretar las comunicaciones agonísticas que continuamente emiten ya que por olor deberían identificarlo como un "cachorro" humano)
  • Otras…

En  los casos en los que los dueños, no imponemos, de una u otra forma una jerarquía, el perro se convierte en autodidacta y pone en práctica los comportamientos que le son característicos a su especie, evitando y/o defendiéndose/reprendiendo  todo aquello que le asuste o moleste y repitiendo en aquello que le reporte algún beneficio. De tal forma que si no pones remedio será el animal, al no sentirse guiado, el que se autoproclame "patriarca familiar" y determine las reglas del "juego" según le marquen sus instintos.

 

Independientemente de su procedencia, edad, raza, sexo... el perro que llega a una nueva familia espera de nosotros que le ayudemos a orientarse. Intentará averiguar como es y como funciona el nuevo mundo en el que se encuentra ahora, que otros seres o cosas hay en él, quien ostenta el mando y que papel juega él mismo en esta nueva estructura social aún desconocida. Sabedor de que llega a un grupo ya formado y organizado se aplicará en encontrar su lugar y esperará de sus nuevos dueños que le asignen un papel concreto. En caso contrario será él mismo el que determine su papel.

 

La familia que adquiere un perro suele tener la tendencia a pensar, aunque sea en lo más profundo del subconsciente que la nueva adquisición nos quiere, e incluso que nos está muy agradecido por haberlo acogido en nuestra familia. Quiero decir con esto, que tendemos a "humanizar" a nuestro perro partiendo de la idea de que piensa, actúa  y siente como nosotros, así, cuando en determinadas situaciones nuestro perro actúa "equivocadamente" bajo nuestro punto de vista, nos sorprendemos. Lo que sucede es que no nos damos cuenta que nuestro perro parte del mismo supuesto que nosotros pero a la inversa: Él cree que nosotros pensamos y nos guiamos según las pautas de los perros.

Ya que nuestros cánidos a pesar de su gran capacidad para interpretar nuestros gestos, tonos de voz… no van a  aprender a comunicarse como humanos, porque no están capacitados para ello, deberemos,  si queremos comunicaros eficazmente con nuestros perros, hacer un esfuerzo por aprender a  “pensar y comunicarnos con ellos de la manera, que ellos lo hacen entre individuos de su misma especie”.

 

Un Cordial Saludo...

César Guzmán